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En 1908, se cumplen cien años de una familia, de una empresa, de una marca. Esta es la historia del siglo forjado por Patricio Echeverría, del centenario Bellota.
Patricio Echeverría fue un valiente emprendedor avanzado a su tiempo que consiguió hacer de su vocación por la ferrería una industria de herramienta manual que compite en la economía global.
Con motivo del centenario queremos recoger destellos de un siglo ya transcurrido que sirvan para alumbrar el nuevo siglo que comienza y realizar un homenaje a Patricio Echeverría.
Son muchas las personas, las anécdotas, los lugares en los que Patricio Echeverría y Bellota han sido protagonistas durante estos primeros cien años de
historia.
Para nosotros 2008 pasará a la historia como el año de los cien años. Entramos así en el selecto y reducido número de empresas cuya ejemplar trayectoria, coherencia y buen hacer les hacen acreedoras de la fidelidad del mercado y del respeto de usuarios y profesionales.
No resulta fácil resumir tanta historia vivida, tantos cambios sociales, tantos buenos
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momentos, tantas emociones, tantos amigos,...No cabría todo ni en cien libros. Sin embargo, hemos conseguido reunir unos cuantos apuntes que le ayudarán a viajar con nosotros en el tiempo.
Recorremos nuestra historia desde las antiguas ferrerías y los útiles agrícolas de uso común en los inicios del siglo pasado, hasta las actuales herramientas manuales, ergonómicas y precisas, que hoy prestigian nuestra marca en sectores de la industria, construcción, agricultura, jardinería y recambio agrícola de todo el mundo.
En este año se inicia una nueva etapa. Un nuevo reto que debe hacer justicia al legado de Patricio Echeverría y de todas las personas que, con su esfuerzo y dedicación, han contribuido a que, quienes hoy formamos la Corporación, podamos recibir el testigo en unas condiciones óptimas, con ilusión y el firme propósito de trabajar por y para ella en su continua e imparable expansión.
Bellota es un proyecto emprendido desde cero y que ha alcanzado el centenario con éxito. La combinación de un impulso emprendedor con la capacidad de innovar e incorporar mejoras desarrolladas en el exterior, enmarcan a Patricio Echeverría entre los empresarios que han escrito no sólo la historia industrial de Guipúzcoa, sino la de una revolución industrial que ha marcado decididamente una sociedad y un territorio.
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Como veremos, son muchas las lecciones que se pueden aprender de un siglo de éxito. Patricio Echeverría se impuso una misión empresarial de largo plazo; comprendió bien al principio la importancia de crear una marca e identificarla con la excelencia en el producto y en el servicio al cliente; estudió los mercados y viajó en busca de mejoras tecnológicas y ventajas comparativas; superó los cuellos de botella que enfrentó produciendo para sí mismo lo que otros no le proporcionaban; y asumió una sólida responsabilidad con la villa que le vio nacer y con las personas que le ayudaron con su trabajo y capital a levantar su empresa.
En 1904 abrió su pequeño Taller de Herrería Patricio Echeverría en Legazpi con doce empleados. En 2008 la Corporación Patricio Echeverría vende en más de 120 países, dispone de más de 18.000 referencias en su catálogo, emplea a 1.500 personas y dispone de plantas de fabricación y centros logísticos en Europa y América.
Esta es la historia de un siglo forjado con la calidad como herramienta al servicio tanto de los clientes como de los accionistas. La historia del éxito de una marca símbolo de garantía y excelencia. La historia necesaria no sólo para comprender el presente sino para afrontar el futuro.
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